Tuesday, October 6th, 2009...4:21 pm
Viviendo la papel de ser mujer, parte 1
Vivir el papel de mujer, la edición corregida
La colonia del vulgo, la que consiste de la clase media baja, vive en convivencia con la colonia de los ricos. Por ejemplo, es muy común que unas casas grandiosas, las cuales por su ubicación casi parecen al alcance de la mano de los pobres, están muchas veces cercanas a las casas pequeñas. Es un contraste inmenso. Cuando se ve la colonia de la clase media baja se ve las casas humildes, unos niños descalzos jugando en el jardín, las niñas con pelo enredado, y una puerta que siempre está emparejada. En la brisa cuelga un olor de tocino y suciedad que se acerca. El sonido de las risas y los gritos de los niños en el jardín llega a la calle hasta que se piensa dar media vuelta a no entrar a esa locura. El asunto de las mujeres, las madres, quienes viven en este mundo es una pena. Laura vive aquí.
Viendo la casa, hay una sala con una televisión, un sofá y un piso cubierto con una alfombra manchada. Enfrente de la escalera en la pared cuelga un retrato de novia con Laura y su esposo, Beto. En cuanto se pasa por la sala, hay una cocina pequeña que contiene trasteros sucios. El olor de los trastes sucios en el fregadero que nadie había enjuagado llena el aire. Por lo general, no hay mucho qué decir. Se lleva una vida de desmesurado pudor.
En este abismo, donde el olor de ¨pañales impregnados con el amoniaco de orines viejos¨ que casi marea, se ve un campo de juguetes que han sido amontados. Las cosas llegan hasta el tobillo: calcetines esparcidos, el suéter de Betito, el patín de Jorgito, y los patos de plástico de Alicia. Está la recamara que nadie había hecho y todavía en la tina quedan los submarinos, veleros y barcos de los niños. Y, no olvide los cepillos familiares con ¨pasta acumulada en la base¨ al lado del dentífrico. Por eso Laura tiene que limpiar ese aro de mugre… Saliendo del baño se tropeza en los zapatos: zapatos de tenis, de fútbol, botas de hule, y unas sandalias. Aunque parece que un terremoto ha ocurrido, no es así. Llevar una vida de perros causa la suciedad. El desbordamiento de quehaceres domésticos deshechos es algo compartido de la vida cotidiana aquí en la colonia del vulgo.
Los sonidos siguen a dondequiera. Por la tarde, los gritos y las risas de los niños casi suenan como nada. Después de acoplarse al sonido es así. Un sollozo a veces solicita una respuesta de la madre. Con cada grito, cada pedido de un sándwich, la madre siente la amargura de la vida a la cual está resignada. Ya que las paredes son delgadas, la voz de Paco Malgesto haciendo los anuncios para los panquecitos Bimbos en la televisión o el programa para los niños, El Chavo del 8, se puede oír por la noche en todas partes de la casa.
Así es la vida de Laura. Las mujeres de la clase media baja de los setentas tenían dos opciones: acoplarse a su ¨destino¨como madre o pecar y amotinarse. La mayoría de las mujeres se aferra con su papel familial. Sin embargo, las condiciones de las casas se pueden abrumar.
4 Comments
October 7th, 2009 at 10:42 pm
This is my exam! I used the header/footer for my name, etc and it didn’t appear when I copied and pasted into the blog. Pues, aqui esta:
Jesse Vickers
Span 313
Examen 1
October 8th, 2009 at 2:21 pm
Este composición es muy bien escrito. Utilizó los estructuras del oraciones avanzados con mucho éxito. Los párrafos son muy claros y tienen ideas bien desarrollados. No puedo encontrar ningunas errores de gramática mayores.
Buen Hecho!
Leah
October 8th, 2009 at 4:03 pm
Esta composición es muy buena y bien escrita. No hay ningunos errores que puedo encontrar.
Sus párrafos son muy claros y su composición es muy interesante. Buen trabajo!
October 13th, 2009 at 10:46 am
Vivir el papel de mujer, la edición corregida
La colonia del vulgo, la que consiste de la clase media baja, vive en convivencia con la colonia de los ricos. Por ejemplo, es muy común que unas casas grandiosas, cuales por sus ubicaciones casi parecen al alcance de la mano a los pobres, están muchas veces cercanas a las casas pequeñas. Es un contraste inmenso. Cuando se ve la colonia de la clase media baja se ve las casas inelegantes, unos niños descalzos jugándose en el jardín, las niñas con pelo enredado, y una puerta que siempre está emparejada. En la brisa cuelga un olor de tocino y suciedad que se cerca. El sonido de las risas y los gritos de los niños en el jardín llega a la calle hasta que se piensa dar media vuelta a no entrar esa locura. El asunto de las mujeres, las madres, quienes viven en este mundo es una pena. Laura vive aquí.
Viendo la casa, hay una sala con una televisión, un sofá y un piso cubierto en alfombra manchado. Enfrente de la escalera en la pared cuelga un retrato de novia con Laura y su esposo, Beto. En cuanto se pasa por la sala, hay una cocina pequeña que contiene trasteros sucios. El olor de los trastes sucios en el fregadero que nadie había enjuagado llena el aire. Por lo general, no hay mucho de decir. Es una casa de desmesurado pudor.
En este abismo, donde el olor de ¨pañales impregnados con el amoniaco de orines viejos¨ casi se marea, se ve un campo de juguetes que han amontado. Las cosas llegan hasta el tobillo: calcetines esparcidos, el suéter de Betito, el patín de Jorgito, y los patos de plástico de Alicia. Hay la recamara que nadie había hecho y todavía en la tina quedan los submarinos, veleros y barcos de los niños. Y, no olvide los cepillos familiares con ¨pasta acumulada en la base¨ al lado del dentífrico. Por eso Laura tiene que limpiar ese aro de mugre… Saliendo del baño se tropeza en los zapatos: zapatos de tenis, de fútbol, botas de hule, y unas sandalias. Aunque parece que un terremoto ha ocurrido, no es así. Llevar una vida de perros causa la suciedad. El desbordamiento de quehaceres domésticos deshechos es algo compartido de la vida cotidiana aquí en la colonia del vulgo.
Los sonidos se siguen a dondequiera. Por la tarde, los gritos y las risas de los niños casi suenan como nada. Después de acoplarse al sonido es así. Un sollozo a veces solicita una respuesta de la madre. Con cada grito, cada pedido para un sándwich, la madre siente la amargura de la vida a cual está resignada. Ya que las paredes son delgadas, la voz de Paco Malgesto haciendo los anuncios para los panquecitos Bimbos en la televisión o el programa para los niños, El Chavo del 8, se puede oír por la noche en todas partes de la casa.
Así es la vida de Laura. Las mujeres de la clase media baja de las setentas tenía dos opciones: acoplarse a su ¨destino¨como madre o pecar y amotinarse. La mayoría de las mujeres se aferra con su papel familial. Sin embargo, las condiciones de las casas se pueden inundar.
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