November 5th, 2009
La Caja del Pájaro
La Caja del Pájaro
Era casi mediodía cuando desembarcamos de la nave. Mi marido, Peter, y yo habían llegado en la isla de Aruba y quería ir de compras aunque hacía mucho calor. Mi marido se acomodó a mi deseo porque quería un recuerdo del crucero del Caribe.
Castigados por el sol, buscamos la sombra debajo de los árboles. El sudor corrió bajo de la frente de mi marido. Dimos un camino alrededor de una plaza en donde estaban muchas tiendas. Al fin, vimos “Mopa Mopa,” una tienda muy interesante. Todas las artesanías en las ventanas eran muy bellas. Estaban talladas de madera y decoradas con flores. Dentro de la tienda yo podía ver muchos platos, fuentes, y cajas en los mostradores.
Cuando miramos las artesanías, mi marido y yo decidimos entrar la tienda. Ahora, dentro de la tienda, empezamos estudiar las artesanías con detalle. Tan pronto como nos vio, el dueño nos dio una salud. Era un hombre de algunos cincuenta años. A la primera mirada pensé que era sobrio. Nos introducimos. Su llamo era Ricardo Gogorza y preguntó si pudiera ayudarnos. Le mostré una caja que me gustaba, que tenía un dibujo de un pájaro con plumas de color rosa en la tapa. Le dije que interesé en comprarla. A mi sorpresa, me preguntó por qué escogí esa caja de todas las artesanías que había en la tienda. Le respondí, porque me encantan los pájaros. Sonrió y me dijo que también le encantan los pájaros. Nos preguntó si queríamos aprender como todas las artesanías eran hechas y por quienes. Si, le dijimos.
Primero, nos tomó por el codo al mostrador y nos entregó un gran libro de arte con muchos grabados. Hojeó las páginas hasta apareció un grabado del siglo decimosexto en que dos indios, la gente Pasto de la selva en Colombia, tallaban un tazón y una fuente de la madera del árbol mopa mopa, que nos explicó crece en las selvas del Amazon en las fronteras de Colombia y Ecuador. En otra página del libro, miré una acuarela del siglo decimonoveno, que pintó a los indios habían tallado una caja decorada con flores de color rosa, exactamente como la caja del pájaro que me había atraído en la tienda, la cual quería comprar. Cada grabado demostró como el arte había sido pasado de una generación a la próxima por todos los siglos.
Más tarde nos dijo que cada año voló a Quito y luego de Quito por avión a la selva en la frontera de Ecuador y Colombia en donde los indios tallaban los artesanías de la madera mopa mopa. Nos dijo que los indios todavía veneran el árbol y solamente escogen las ramas caídas en el río, que nunca escogen ninguna rama viva que cuelga del árbol. Nos dijo que los Pastos tienen que vadear el río para recobrarla de las aguas o tienen que buscarla en la tierra. Tal vez, los árboles de la mopa mopa son los dioses a quienes oran y adoran, la esencia vital de su religión anciana.
Decidí comprar la caja del pájaro. Mientras le pagaba la cuenta, me preguntó si mi marido y yo queríamos ver los pájaros en su casa. Le dijimos que nos gustaría ir a su casa.
Ricardo había hablado que era un cirujano jubilado. Hace muchos años que se había movido de La Argentina a la solicitud de su jefe, que le dijo que Aruba tuvo necesito de un cirujano y porque no había cirujanos en Aruba, la gente salió de la isla y viajó a Venezuela para recibir la ayuda médica que necesitó. Así, Ricardo y su familia se movieron a Aruba, en donde practicó su profesión hace muchos años. Ahora que era jubilado, Ricardo practicó cirugía en los animales que sus amigos le llegaron, como un búho pequeño, un rescate de un auto accidente en que la ala estuvo roto.
Luego, cuando la esposa de Ricardo vino a la tienda, nos dirigió a su casa en su carro para ver los pájaros, incluyendo el búho y los otros animales que han sido rescatados y recuperaban en su casa, gracias a Ricardo y sus destrezas como cirujano.
Después de dirigirnos a su casa, en donde vimos los animales varios que recuperaban en su hospital, Ricardo nos discutió su linaje. Nos dijo que sus raíces eran vascas, que sus padres eran emigrantes del país Vasco en el norte de España y que fueron a Buenos Aires cuando era un niño. Nos dijo que sus raíces vascas vinieron de la gente “etruscan,” que venció y permaneció fuera de España a “los francos” durante el reinado de Charlemagne. Claro, Ricardo tenía mucho orgullo en su linaje anciana. Aún nos dijo que la gente de Argentina no le gustaba a la gente de otros países en América del Sur. Nos explicó que la gente de estos países creyó que los argentinos tenían demasiado orgullo, que era muy interesante. Por fin, después de embarcar en la nave Westerdam, de la puerta de Oranjestad, Aruba, examiné la dirección electrónica que Ricardo me había dado. De verdad, anunció que el apodo de Ricardo era “vasco.”