November 5th, 2009
La Caja del Pájaro
Dorice Bernard
La Caja del Pájaro
En abril en dos mil seis, mi marido Peter y yo hicimos un crucero en el Caribe. Habíamos llegado la isla de Aruba. Era casi mediodía cuando desembarcamos de la nave. Quería ir de compras para hallar un recuerdo del crucero del Caribe. Aunque hacía mucho calor, mi marido se acomodó a la idea de ir de compras. Dimos un camino alrededor de una plaza en donde estaban muchas tiendas. Castigados por el sol, buscamos la sombra debajo de los árboles. El sudor corrió bajo de la frente de mi marido. Al fin, vimos una tienda de artesanías, llamada Mopa Mopa. Dentro, yo podía ver muchos platos, fuentes y cajas en los mostradores. Las artesanías, que eran muy bellas, estaban talladas de madera y decoradas con flores.
Decidimos entrar la tienda, en donde empezamos estudiar las artesanías con detalle. Tan pronto como nos vio, el dueño nos dio una salud. Era un hombre de algunos cincuenta años que llevaba un chaleco. A la primera mirada pensé que era sobrio. Nos introducimos. Era Ricardo Gogorza y preguntó si pudiera ayudarnos. Le mostré una caja que me gustaba, que tenía un dibujo de un pájaro con plumas de color rosa en la tapa. Le dije que interesé en comprarla. A mi sorpresa, me preguntó por qué escogí esa caja de todas las artesanías que había en la tienda. Le respondí, porque me encantan los pájaros. Ricardo sonrió y me dijo que le encantan los pájaros también. Nos preguntó si queríamos aprender como todas las artesanías eran hechas y por quienes. Si, le dijimos.
Primero, nos tomó por los codos al mostrador y nos entregó un gran libro de arte con muchos grabados. Hojeó las páginas hasta apareció un grabado del siglo decimosexto en que dos indios, los Pastos, tallaban un tazón y una fuente de la madera del árbol mopa mopa, que Ricardo nos explicó crece en las selvas en la frontera de Colombia y Ecuador. En otra página del libro, miré una acuarela del siglo decimonoveno, que pintó a los indios, también los Pastos, habían tallado una caja decorada con flores de color rosa, exactamente como la caja del pájaro que me había atraído en la tienda. Cada grabado demostró como el arte había sido pasado de una generación a la próxima por todos los siglos.
Luego nos dijo que cada año voló a Quito y bordó un avión para la frontera en donde los Pastos tallaban los artesanías de la madera mopa mopa. Nos dijo que los indios todavía veneran el árbol y solamente escogen las ramas caídas en el río, que nunca escogen ninguna rama viva que cuelga del árbol. Nos dijo que los indios tienen que vadear el río para recobrarla de las aguas. Esto me hace creer que los árboles mopa mopa son los dioses a quienes los indios oran y adoran, la esencia vital de su religión anciana. A causa de tal cuento interesante, decidí comprar la caja del pájaro para mi recuerdo.
Luego, mientras pagaba la cuenta, Ricardo preguntó si queríamos ver los pájaros en su casa. Le dijimos que nos gustaría verlos. Ricardo había explicado que era un cirujano jubilado. Hace muchos años que se había movido de Argentina a Aruba a la solicitud de su jefe, que le dijo que Aruba tuvo necesito de un cirujano. Porque no había cirujanos en Aruba, la gente tenía que salir de la isla y viajar a Venezuela para recibir la ayuda médica que necesitó. Así, Ricardo y su familia se movieron a Aruba,en donde practicó su profesión hace muchos años. Ahora que era jubilado, Ricardo practicó cirugía en los animales que sus amigos le llegaron, como un búho pequeño, un rescate de un auto accidente en que la ala estuvo roto.
Cuando la esposa de Ricardo vino a cuidar la tienda, nos dirigió a su casa en su carro para ver los pájaros, incluyendo el búho y los otros animales que habían sido rescatados y que recuperaban en su casa, gracias a sus destrezas como cirujano.
Después, Ricardo nos discutió su linaje. Nos dijo que sus raíces eran vascas, que sus padres eran emigrantes del país vasco en España. Nos dijo que fueron a Buenos Aires cuando era un niño. Luego, a mi sorpresa, nos explicó que sus raíces vascas vinieron de la gente etrusca y que los vascos venció a los francos de su país vasco durante el reinado de Carlos Magno. Claro, Ricardo tenía mucho orgullo en su linaje anciana. Aún nos dijo que la gente de Argentina no le gustaba a la gente de los otros países en América del Sur. Nos explicó que esta gente creyó que los argentinos tenían demasiado orgullo, que era un hecho interesante. Por fin, después de embarcar la nave, examiné la dirección electrónica que Ricardo me había dado. De verdad, anunció que su apodo era “vasco.”